En la capitanía nacieron dos grandes líderes de la revolución independentista americana: Francisco de Miranda y Simón Bolívar. En Caracas se formó un Cabildo que el 19 de abril de 1810 comenzó el proceso independentista, con Miranda al frente de los ejércitos. La idea de Miranda era formar una vasta confederación americana llamada Colombia, coronando a un Inca como emperador. Miranda fue capturado por los españoles en 1811 y murió en prisión.
Bolívar adhirió al programa de liberación mirandino apoyándose, en principio, en la oligarquía mantuana. En una rápida campana, entre 1812 y 1813, logró instalar un gobierno en Caracas.
El proyecto independentista no preveía cambios en la estructura social y no fue acompañado por las masas llaneras (pardos en su mayoría, que odiaban a sus duenos criollos). Las encabezó el caudillo José Tomás Boves, leal a la Corona española. Boves derrotó a Bolívar en 1814, decretó la libertad de los esclavos y realizó repartos de tierras entre los campesinos.
Perdida la Primera República, Bolívar se exilió y entró en contacto con el presidente haitiano Alexandre Sabés Petion, quien apoyó el proyecto revolucionario. De regreso en Venezuela hizo suyas las reivindicaciones populares y ganó así el apoyo de las masas. acompañado por importantes líderes militares, como Antonio José de Sucre, Marino, José A. Páez y Arismendi desarrolló victoriosas campanas militares en la mitad norte del subcontinente hasta fundar Bolivia.
En 1819 el Congreso de Angostura creó la Gran Colombia, al unir Ecuador, Colombia, Venezuela y Panamá. Once años después, en 1830, poco antes de morir Bolívar, el general Páez declaró la separación de Venezuela de la Gran Colombia.
Páez fue el gran caudillo y centro político de Venezuela durante muchas décadas. Su heredero político, Antonio Guzmán Blanco, puso en marcha una serie de reformas para modernizar el país: introdujo nuevas técnicas de producción, nuevos medios de comunicación y reformó la legislación.
Juan Vicente Gómez tomó el poder en 1908. Gobernó durante 17 años como dictador, eliminando al sistema de caudillos. Con su apoyo ingresaron al país las trasnacionales petroleras, que se instalaron preferentemente sobre el lago Maracaibo.
En 1935 asumió el poder su antiguo segundo, el general Eleazar López Contreras, sucedido en 1941 por el general Isaías Medina Angarita. Este último sentó las bases de la liberalización de la vida política, permitió el registro legal del Partido de Acción Democrática (AD) y apoyó a los aliados en la Segunda Guerra Mundial.
No obstante, las aspiraciones de las mayorías demoraron en ser satisfechas, a lo que se sumó el descontento militar. En 1945 un movimiento cívico-militar dirigido por Rómulo Betancourt (principal líder de AD) y el general Marcos Pérez Jiménez, tomó el gobierno y en 1947 convocó a las primeras elecciones generales directas del país. El escritor Rómulo Gallegos, candidato de AD, asumió la presidencia, pero fue depuesto en 1948 por una nueva Junta Militar, que luego se transformó en la férrea dictadura de Pérez Jiménez.
La estabilidad política se debió en gran medida a los cuantiosos ingresos petroleros, al mejoramiento de las relaciones con Estados Unidos y a la expansión de los derechos políticos.