La inflación cayó del 7.000% en 1990 a 3,8% en 1992 merced a un ajuste promovido por el FMI y el Banco Mundial. Se redujeron las inversiones productivas y los gastos en educación y salud. La desocupación se elevó al 60%. Las diferencias entre la presidenta y la UNO provocaron una ruptura en 1993, a partir de la cual Chamorro pasó a apoyarse en la bancada sandinista y el Grupo de Centro de la UNO. Al mes, la UNO expulsó a ese grupo y cambió su nombre por Alianza Política Opositora.  

El debate parlamentario acerca de la reforma constitucional llevó a que el sector ortodoxo del FSLN, liderado por el ex presidente Daniel Ortega, excluyera del Frente al jefe de su bancada, el ex presidente Sergio Ramírez. Al margen de la dirigencia partidaria, la bancada haběa formulado un proyecto de ley contra el Nepotismo que prohibía la reelección presidencial e impedía la postulación a la presidencia de familiares del presidente en funciones. Este punto liquidaba las aspiraciones del yerno de Chamorro, el ministro Antonio Lacayo. La crisis económica se agudizó con una sequía que acabó con 80 mil hectáreas de cultivos y dejó sin alimento a 200 mil campesinos.

 La desnutrición infantil afectó a 300,000 nińos y algunos quedaron ciegos por falta de vitamina A. En enero de 1994 la UNO, con menos de la mitad de sus fundadores e incapaz de obtener apoyo para una asamblea constituyente, puso fin a un ańo de boicot a la Asamblea Nacional. Los choques continuaron entre el ejército, bandas de delincuentes y pequeńos grupos guerrilleros. El general Humberto Ortega confirmó que se retiraría luego de la aprobación de un nuevo código militar. En agosto la Asamblea aprobó el código, dirigido a despolitizar el Ejército Popular Sandinista e incrementar su dependencia de la autoridad civil, aunque de hecho el poder permaneció en manos de un consejo militar. El gobierno firmó un acuerdo por tres ańos con el FMI que le abrió la posibilidad de renegociar la deuda pública. El desempleo se estimaba entre 43 y 60%. El PBI per cápita cayó por onceavo ańo consecutivo. El debate en torno a la reforma constitucional dominó el panorama político en 1995. En febrero la Asamblea propuso cambiar el nombre al ejército, prohibir el servicio militar obligatorio y otorgar garantías a la propiedad privada, aspectos que fueron apoyados por Chamorro. La presidenta no estuvo de acuerdo, sin embargo, con el cambio del equilibrio de poder entre el ejecutivo y el legislativo, por ejemplo, en relación al derecho de aumentar los impuestos.

La Asamblea publicó unilateralmente las reformas en febrero y comenzó a aplicarlas. En junio se llegó a un acuerdo político sobre una ley marco para reformas constitucionales, según la cual éstas debían tener una mayoría del 60% en la Asamblea antes de pasar a la firma de la presidenta, quien suscribió el acuerdo en julio. La Asamblea Nacional reafirmó su designación de los jueces para la Suprema Corte de Justicia y designó un nuevo Supremo Tribunal Electoral. La aprobación de la ley de nepotismo se pospuso. El yerno de la presidenta, Lacayo, permaneció en el gobierno, aunque anunció su intención de renunciar para dedicarse a su campańa con vistas a las elecciones presidenciales de noviembre de 1996. El ex alcalde de Managua, el empresario conservador Arnoldo Alemán, ganó las elecciones con 49% de los votos. De acuerdo con la ley electoral nicaragüense, si alguno de los candidatos obtiene más de 45% de los votos no es necesario convocar a una segunda rueda de votación. El ex presidente Daniel Ortega, candidato sandinista, obtuvo sólo 39% de los sufragios. A pesar de haber denunciado irregularidades en los comicios, los representantes del FSLN se reintegraron al cabo de unas semanas a la vida institucional del país.